El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, llegó este jueves a Abu Dhabi, procedente de Riad, en el marco de una gira por el Golfo, buscando obtener el apoyo a una campaña de Washington para reforzar las sanciones contra Irán por su controvertido programa nuclear.
La gira de Gates se produce en un contexto de visitas de numerosos altos responsables estadounidenses a Arabia Saudí, entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario de Energía, Steven Chu.
Sin embargo, Arabia Saudí y los otros países del Golfo permanecen escépticos sobre la eficacia de sanciones más severas contra Irán que sigue rechazando suspender el enriquecimiento de uranio a pesar de tres series de sanciones votadas por la ONU.
"Tenemos un interés común, que es el impedir que Irán se convierta en una potencia nuclear", afirmó Mustafá Alani, director del departamento 'Seguridad y Defensa' en el Gulf Research Center, con sede en Dubái.
Sin embargo, agregó que "las sanciones económicas no van a cambiar la mentalidad de los iraníes". Muy por el contrario, "si esas sanciones son impuestas, ésto va a acelerar el programa nuclear iraní".
El apoyo de las monarquías del Golfo es crucial, para ejercer una presión económica real sobre Irán, vía medidas comerciales y financieras, y para garantizar que el aprovisionamiento energético mundial no sea perturbado por una posible suspensión de las exportaciones iraníes, estiman los expertos.
Las instalaciones petroleras y las otras infraestructuras de los países del Golfo, vecinos de Irán, serían extremadamente vulnerables en caso de conflicto militar.link


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